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FSIE, y en representación de la organización el secretario general, Francisco Javier Muñoyerro, asistió este martes a la presentación en el Consejo Escolar del Estado de la “Guía para actuar en caso de acoso escolar” que presentó Escuelas Católicas. El objetivo de este texto es ayudar a los responsables de los centros escolares a reaccionar de forma adecuada cuando se detectan casos de acoso escolar, fomentando siempre el clima colegial que minimice el riesgo de que se produzcan estas situaciones.

La guía aborda el asunto de forma integral, abarcando desde el ámbito pedagógico, al pastoral, el jurídico y el de la comunicación, y ofrece actuaciones concretas a poner en marcha en el momento en que se detecta el acoso.

El presidente del Consejo Escolar del Estado, Ángel de Miguel, junto al secretario general de Escuelas Católicas, José María Alvira, fueron los encargados de presentar el texto, en un acto en el que también tuvieron voz la psicóloga especialista en Psicología Clínica, Legal y Forense, Blanca Vázquez;  el especialista en valores y formador, Luis Aranguren; el director de Programas de la Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros; la inspectora-jefa del Cuerpo Nacional de Policía, Inmaculada Leis; y los periodistas Mateo González y Andrea Caña, de la cadena Megastar FM.

Cada uno aportó su punto de vista para dar una completa visión de lo que es la guía y lo que con ella se quiere conseguir.

Para Ángel de Miguel es esencial conocer la secuencia de los protocolos que se deben adoptar, no solo en los casos donde ya hay acoso, sino en lo que tiene que ver con la prevención, porque esta es tan importante como la intervención. Y como representante de una institución como en Consejo Escolar del Estado, quiso poner de manifiesto que las administraciones están preocupadas y ocupadas en un asunto tan relevante como es el acoso.

Por su parte, para José María Alvira las situaciones de crisis derivadas del acoso necesitan que los colegios sepan cómo actuar. El acoso está tomando cada vez más protagonismo en la sociedad y la sensibilidad es mayor, lo que es bueno para impulsar una respuesta, que debe ser ahora más que nunca mejor y decidida. Según el secretario general de Escuelas Católicas, en los últimos años han aparecido normativas por parte de administraciones, empresas u organizaciones que proponen formas de actuar, y a partir de aquí,  Escuelas Católicas no quiso quedarse fuera, y por ello se puso a trabajar en esta guía con el objetivo de aunar de manera coherente y sistemática todas las visiones y actuaciones que abordan el acoso desde diferentes puntos de vista y distintos ámbitos, como el pastoral, el comunicativo o el jurídico. Según destacó Alvira, es importante saber que la guía no es un recetario, sino una recopilación de todo aquello que podemos hacer en cada caso, teniendo claros los conceptos, y sabiendo cómo actuar desde que surge el rumor de que esto está pasando, hasta saber qué hacer cuando el caso se confirma y aparece.

Para la experta Blanca Vázquez, la guía es práctica, donde se define claramente qué es el acoso, y establece un protocolo adecuado que, sin duda, debe ser ágil en su aplicación por parte de los centros para que realmente sea efectivo. Como psicóloga, Vázquez quiso aportar algunas medidas individuales cuando el acoso está confirmado, proponiendo una valoración de la victimización, para delimitar si la víctima necesita o no una psicoterapia, que se aplicará teniendo en cuenta si está en un entorno vulnerable o si ha experimentado cambios conductuales tras ser acosado. Para ayudarle hay que transmitirle una idea fundamental: no estás solo. Con respecto al agresor, el mensaje a transmitir es que la agresión trae consecuencias. También entonces hay que ver si el menor es vulnerable, si ha sufrido cambios conductuales antes de ser agresor y si reconoce o no cómo está actuando. Hay que trabajar sobre que agredir tiene consecuencias. Tras estas valoraciones de víctima y agresor, también debemos trabajar con el grupo que los rodea, por eso hay que ver desde cuándo pasa, y qué responsabilidad tiene el grupo en estos comportamientos. De todo esto, nace como conclusión la necesidad de educar en valores desde el diálogo y también trabajar con las familias para que desde los hogares se reconozcan estas situaciones, se prevengan y se propaguen los valores sobre los que construir la personalidad de nuestros menores, pensando en qué puede marcar esto su desarrollo futuro.

Luis Aranguren, como educador, quiso destacar los contravalores que favorecen que el acoso anide en nuestra sociedad. El acoso puede ser consecuencia de una extrapolación de la civilización depredadora que los adultos construimos, donde la competencia y la consideración de que el otro es “algo” de mi propiedad, a mi servicio, es visto como normal. El acoso es algo complejo que resulta de la búsqueda ilegítima de dominio, poder o posesión sobre el otro. Y en este contexto, los educadores deben tomar nota sobre esto y ponerse a trabajar, y ese trabajo se debe desarrollar en el gran marco de la prevención, que tiene que ver con el ingrediente de la pasión educativa o amor pedagógico que debe ser parte de la personalidad de los educadores. Los educadores tienen que tomarse en serio la realidad del acoso, comprender el fenómeno y no asumir errores o tópicos que impiden abordar estas situaciones desde su importancia real. Hay que tener un compromiso claro con la lucha contra toda forma de violencia que se ejerce sobre los menores. Los educadores deben estar especialmente sensibilizados, estar atentos en los centros, en las clases, en el recreo, en las excursiones… en todo ámbito en el que los menores participan, para poder establecer una sana comunicación y promover un clima positivo de convivencia y poder encauzar cualquier indicio que pueda terminar en acoso. Esto también supone participar en la los procesos formativos de los educadores para abordar estos casos, promoviendo también la participación de los alumnos para que ellos intervengan en la desactivación de estas situaciones que se dan entre iguales. Por eso, es necesario que se trabaje conjuntamente con agresor y agredido, detectando qué es lo que hay debajo de aquel niño que abusa, en su entorno, y para también dar voz a las víctimas. Toda la comunidad educativa debe trabajar conjuntamente para resolver los conflictos desde la cultura de la no violencia, desde la promoción de valores éticos para resolver conflictos, no solo apoyándose en las medidas punitivas y represoras como única solución.

Benjamín Ballesteros, representante de ANAR, centró su intervención en cómo a lo largo del tiempo, el problema real del acoso ha hecho que se hayan buscado aliados para hacerlo visible y que se lleven a cabo acciones que puedan poner solución al mismo, poniendo como ejemplo no sólo guías como esta, sino campañas de televisión, acciones formativas… El fenómeno ha ido evolucionando en estos últimos años y se ha podido comprobar, que a pesar de la gravedad del problema, ha habido mejoras en su abordaje, como que las víctimas aseguran sentirse más apoyadas, hay más control en las aulas, y las familias parecen estar más satisfechas con la visibilización y tratamiento del acoso. Queda mucho por hacer, pero también es bueno ver el lado positivo. La guía que se presenta es un buen recurso porque baja al “cómo hacer” las cosas. Está bien saber que hay que actuar, pero también es importante saber cómo, y esta guía nos da ejemplos de ello, lo cuál la hace verdaderamente útil.

La inspectora-jefa de la Policía Nacional, Inmaculada Leis, destacó la preocupación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado sobre este tema, que es también patente en la comunidad educativa. Para ella, la prevención y el trabajo en las aulas previene los comportamientos que luego reproducen los adultos, que vienen forjándose desde una infancia marcada por la violencia, interiorizada como algo normal. La inspectora quiso destacar el uso de las redes sociales en estos casos, donde el acoso llega desde las aulas a otros entornos vía “ciberbullying”. Leis quiso destacar dentro de la guía pautas de prevención con objetivos claros, como romper el círculo del silencio de aquellos que sabedores del problema no actúan y ocultan lo que ocurre. Además, la inspectora-jefa quiso recalcar que la guía recoge no sólo protocolos de actuación, sino formularios de denuncia o de tratamiento jurídico y legal del acoso, o cómo el centro puede contactar con los servicios policiales para que los casos se atajen y lleguen al Ministerio Fiscal de una manera rápida y ágil. Para la policía es fundamental seguir estos protocolos de actuación definidos, y su seguimiento, así como su recogida en formularios que reflejen cómo ha sido la actuación completa, ayudan a esclarecer cómo proceden los centros para atajar cada caso si fuera necesario acudir a instancias judiciales si la gravedad de los mismos tuviera consecuencias a nivel penal.

Concluyeron el acto Mateo González y Andrea Caña, presentadores del programa “Mateo y Andrea” de Megastar FM que han puesto en marcha la campaña “Ni paso ni me paso”, con la que han buscado la elaboración un protocolo de actuación contra el acoso escolar a nivel nacional y que cada día desde las ondas transmiten a sus oyentes, en su mayoría jóvenes escolares, cómo actuar en caso de sufrir acoso o ser testigo de acoso a un compañero. Ambos alabaron la guía por lo que puede aportar a los educadores y a los centros en el trato a la víctima de estas situaciones.

La guía está disponible en abierto en la web de Escuelas Católicas en este enlace.